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Roborock F25 GT Gen 2 – Una aspiradora fregona para suelo duro

Ficha técnica

  • Potencia de succión: 20.000 Pa
  • Autonomía: Hasta 38 min (modo Eco)
  • Batería: 4.000 mAh
  • Depósito agua limpia: 870 ml
  • Depósito agua sucia: 720 ml
  • Peso: 4,2 kg
  • Diseño reclinable: FlatReach 2.0 (180°)
  • Autolavado del rodillo: Sí, a 90 °C
  • Secado en caliente: Sí, aire a 90 °C
  • Antienredos: Sí, rodillo JawScrapers
  • Sensor de suciedad: Sí, DirTect
  • Velocidad del rodillo: 450 rpm
  • Apta para alfombras: No, solo suelo duro

Le teníamos poca fe, para qué vamos a disimularlo. Roborock se ha hecho un nombre con los robots aspiradores, y cuando sacaron una fregona eléctrica de mano por debajo de 200 euros, pensamos que sería relleno de catálogo: el modelo que se lanza para no dejarle el hueco libre a la competencia, sin más pretensión. Con la Roborock F25 GT Gen 2 pasó justo lo contrario. La usamos unos días con la guardia bien alta y terminamos cambiando de opinión sobre la marcha.

Esto no es la ficha de características repetida con otras palabras. Es lo que da de sí en el suelo de una cocina con manchas de verdad, contrastado con lo que cuenta la gente que ya la tiene en casa desde hace meses. Y ya adelantamos algo, para quien tenga prisa: en suelo duro raya a gran altura, pero como aspiradora de uso general tiene un límite bastante claro, y conviene conocerlo antes de sacar la cartera.

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Cómo se mueve: apenas hay que empujarla

Roborock F25 GT Gen 2 opiniones
Lo primero que se nota al cogerla no es la potencia, ni siquiera la pantalla —que no tiene—: es lo poco que cuesta moverla por el suelo. Se desliza casi sola, sin el tira y afloja de otras fregonas eléctricas que parecen frenar cada dos por tres. Vas guiándola más que empujándola, y eso, en una cocina de tamaño normal, se nota muchísimo cuando ya llevas media casa fregada.

Parte del mérito es del diseño FlatReach 2.0: el cabezal se tumba a 180 grados y entra bajo los muebles bajos sin que tengas que mover nada de sitio. La probamos bajo un sofá y bajo unas estanterías bajas de las que acumulan pelusa como si fuera su trabajo, y entró sin ladearla ni forzar nada.

No es una carrera de velocidad, eso también hay que decirlo. Sigue pesando lo que pesa un aparato con dos depósitos de agua, y en superficies muy grandes se nota en el brazo.

Pero para una vivienda estándar, con suelo de madera o baldosa, la sensación de manejo es de las mejores que hemos probado en este rango de precio.

20.000 Pa de succión: el doble que la competencia directa

Aquí es donde Roborock ha jugado fuerte. La F25 GT Gen 2 anuncia 20.000 Pa de succión, el doble que un rival tan directo como el Tineco Floor One S5, que se queda en 10.000 Pa en un rango de precio muy parecido. Sobre el papel suena a marketing de números grandes; en el día a día se traduce en algo bastante concreto: en modo Max levanta manchas secas de comida sin tener que repetir pasada.

Una mancha de café reseca, de esas que se quedan pegadas al suelo y que normalmente piden frotar con la fregona de toda la vida, aquí se va a la primera en modo Max. En Eco, pensado para el mantenimiento diario, cuesta algo más con la suciedad más incrustada, aunque para el polvo y las migas del día a día sobra de largo.

Dicho esto: 20.000 Pa es la cifra que anuncia el fabricante, y no tenemos un medidor propio con el que comprobarla. Lo que sí podemos decir, comparándola a ojo con otras fregonas eléctricas que hemos usado, es que tira con más fuerza desde que la enciendes, y coincide con lo que describe la gente que la tiene en casa. Tanto la Tineco Floor One i6 que ya reseñamos por aquí como esta Roborock se mueven en cifras de potencia parecidas; la diferencia está en el precio, y ahí gana la Roborock.

El rodillo que se autolava y no se enreda con pelos

Roborock F25 GT Gen 2 opiniones
Si hay una queja universal con este tipo de aparatos es el rodillo hecho una maraña de pelos a la semana de estrenarlo. Roborock le ha metido su sistema JawScrapers, un mecanismo antienredos que va peinando el rodillo mientras gira, y se nota nada más pasarlo un par de veces. El rodillo no se enreda con pelos gracias a este sistema, y en una casa con mascotas —donde el pelo aparece en el suelo, en los rincones y donde menos lo esperas— eso es media batalla ganada de entrada.

Cuando terminas de fregar, el aparato vuelve a su base y se lava solo. Nada de sacar el rodillo empapado para aclararlo en el fregadero, que es justo el paso que más pereza da de cualquier fregona eléctrica. Esa misma tarea la ataca también la Dyson Clean Wash con su fregado automático, y aun así aquí el resultado se nota nada más sacar el rodillo seco de la base. Se autolava y se seca a 90 grados sin que tengas que tocar el rodillo sucio a mano, y el secado está certificado por TÜV SÜD, lo que al menos garantiza que no es un secado casero hecho con un ventilador flojo.

El resultado, tras varios usos seguidos, es un rodillo que huele a limpio y no a trapo olvidado en un rincón.

Es de esas cosas que no valoras hasta que te faltan.

Los depósitos son el punto flojo

Y llegamos a la primera pega gorda, la más incómoda de asumir. Los depósitos son pequeños: 870 mililitros de agua limpia y 720 de agua sucia, una capacidad que se queda corta en cuanto la casa pasa de un piso pequeño. Fregar una vivienda de tamaño medio de una sentada implica parar a rellenar o vaciar antes de terminar, algo que con depósitos más grandes de otras marcas no pasa.

La autonomía va de la mano de ese problema. Roborock anuncia 38 minutos en modo Eco, forzando el modo más suave del aparato. En uso normal, con el modo automático que ajusta la potencia según lo que detecta en el suelo, la autonomía real ronda más bien los 22 minutos, bastante lejos de la cifra de la caja. No es un engaño: es lo que pasa cuando sube la potencia, el depósito de agua limpia se vacía antes y la batería se consume más rápido.

Un aviso más, y este lo repiten bastantes usuarios en sus opiniones: el depósito de agua sucia huele mal si no se vacía justo después de cada uso. Tiene su lógica, es agua con suciedad disuelta, pero más vale saberlo antes de dejarlo aparcado hasta el día siguiente pensando que no pasa nada.

Solo dos modos de potencia: la sencillez tiene un precio

Roborock F25 GT Gen 2 opiniones
Otra decisión que sorprende por lo austera que es: la F25 GT Gen 2 solo tiene dos modos de limpieza.

  • Eco: para el mantenimiento diario, gasta menos agua y batería, y es el que más autonomía real ofrece.
  • Max: para manchas más incrustadas y suelos que llevan varios días sin fregar, sube la succión y el consumo de agua.

No hay término medio ni ajuste manual de agua independiente de la potencia, algo que sí tienen otros modelos de la propia Roborock más caros. Tampoco hay pantalla: el único aviso de nivel de batería o depósito lleno llega por una luz LED, sin más detalle. Para quien quiera control fino sobre cuánta agua suelta en cada pasada, esto se queda corto.

En la práctica no es un drama: con dos modos bien calibrados cubres casi todos los escenarios de una casa normal. Pero la sensación de paso atrás en control aparece al recordar que cinco niveles de succión y ajuste independiente de agua ya los trae la fregona Dreame H12; a cambio, aquí se gana en sencillez de uso.

Los rincones que se le resisten

La segunda pega es la más comentada entre quienes la tienen, y pilla a más de uno por sorpresa: el cabezal no entra en rincones muy estrechos, esas esquinas cerradas, el hueco entre el inodoro y la pared, o la base de un mueble con las patas muy juntas. En esas zonas toca rematar a mano, con una bayeta o con la fregona de siempre, porque el aparato no llega.

No es un fallo exclusivo de esta Roborock —casi ninguna fregona eléctrica resuelve bien las esquinas cerradas—, pero vale la pena tenerlo en cuenta si tu baño tiene poco margen alrededor del inodoro o tu cocina tiene rincones muy angostos. En zonas abiertas y pasillos, en cambio, no hay pero que valga: llega a todas partes sin que tengas que ir guiándola con cuidado.

Suelo duro sí, alfombra no

Roborock F25 GT Gen 2 opiniones
Esto conviene dejarlo negro sobre blanco desde ya: la Roborock F25 GT Gen 2 está pensada solo para suelo duro, no es apta para alfombras. No hay modo de elevación de mopa ni sensor que la esquive automáticamente, así que si tu casa tiene alfombra en el salón o moqueta en algún pasillo, esta no es tu aparato, o al menos no el único que vas a necesitar.

Para quien vive en una casa de suelo continuo —parquet, tarima, baldosa, gres— esto no supone ningún problema real. Pero si buscas un todoterreno que se apañe con cualquier superficie, aquí ya te avisamos: no lo vas a encontrar en este modelo.

¿Se merece el hueco en tu casa? Sí, con matices

Sí la recomendamos, con la condición pegada que ya habrás visto venir: si tu casa es toda de suelo duro, sin alfombras que atender, y buscas dejar la fregona tradicional criando polvo en el armario, por debajo de 200 euros esta Roborock cumple de sobra lo que promete. Se mueve casi sola, no hay pelos enredados en el rodillo que valgan, y el autolavado te ahorra el paso que más pereza da de cualquier fregona eléctrica.

Si tu casa tiene alfombras, si necesitas depósitos grandes para fregar todo de una sentada sin parar a rellenar, o si tienes muchos rincones cerrados que atender, esta no es la tuya, y no finge serlo. Con dos modos de potencia y unos depósitos que se quedan cortos, tiene los pies bien plantados en su rango de precio, y precisamente por eso cumple con lo que promete.

No busca hacerlo todo.

Hace bien lo que hace, y eso ya es bastante.