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Roborock Saros 20 – Cuando un escalón de 8,8 cm deja de detenerlo

Ficha técnica

  • Dimensiones: 35 x 35,3 x 7,98 cm
  • Succión: 36.000 Pa
  • Batería: 6.400 mAh
  • Autonomía: hasta 200 min
  • Navegación: StarSight 2.0 (láser 3D + visión)
  • Chasis elevable: AdaptiLift 3.0, hasta 8,8 cm
  • Fregado: Sí, mopas giratorias 200 rpm
  • Autovaciado: Sí, bolsa de 2,7 L
  • Autolavado mopas: Agua caliente a 100 °C
  • Secado: Aire caliente
  • Mapas multiplanta:
  • App y voz: Sí, con Matter

Confesamos algo antes de entrar en materia. Leímos lo del «brazo elevador y las patas que sortean escalones» en la ficha del Roborock Saros 20 y pusimos los ojos en blanco. Suena a esas ferias de electrónica donde cada aparato es la revolución del año y luego, en el salón de casa, apenas cambia nada. Hemos visto suficientes robots prometiendo saltar umbrales como para desconfiar por sistema de cualquier verbo que empiece por «sortear».

Pues tenemos que rectificar. Repasamos con calma las pruebas y las opiniones de quien lo tiene funcionando a diario. Y lo que se repite coincide en algo que no esperábamos: el mecanismo hace lo que promete la ficha, no es un efecto de vídeo de presentación. Otra cosa muy distinta es si merece los cerca de 1.450-1.500 euros que pide Roborock. Ahí es donde este artículo se pone serio. No venimos a venderte nada, venimos a que sepas en qué te gastas ese dinero.

¿Qué encontrarás en esta review?

AdaptiLift: el brazo y las patas que sortean escalones

Roborock Saros 20 review opiniones
El truco tiene nombre propio: AdaptiLift 3.0, un chasis que levanta las ruedas del robot para superar umbrales dobles de hasta 8,8 centímetros combinados. En una casa española eso son marcos de puerta con desnivel, la transición entre el salón y una terraza, o esos rebordes de aluminio que separan el parquet de la cocina. A la mayoría de robots los deja parados en seco.

En pruebas independientes con umbrales de un solo escalón llegó a superar los 57 milímetros de altura de un tirón. Ningún otro modelo del mercado ha igualado esa cifra. No hablamos de subir un tramo de escaleras, que quede claro. Esto es para desniveles y escalones sueltos, no para pisos de varias alturas conectadas por peldaños. Si tu casa tiene ese problema muy concreto, aquí sí que hay una diferencia real frente a la competencia.

Lo curioso es que, gracias a ese mismo sistema, mantiene un perfil ultrafino de 7,95 centímetros en el resto de la casa. Así que también se cuela bajo sofás y camas bajas donde otros robots de estación grande ni se lo plantean.

Succión de 36.000 Pa: el número no miente

Los 36.000 Pa son la cifra que Roborock ha repetido en cada nota de prensa, y por una vez el marketing no va muy desencaminado. En pruebas comparativas independientes, recogió un 89 % de la arena incrustada en alfombra frente a un 78 % de media del resto de modelos analizados. Y un 88 % del pelo de mascota frente a un 82 % de media. El Xiaomi S40C, bastante más económico, se quedó varios puntos por debajo en esas mismas pruebas, y la explicación está sobre todo en la potencia bruta.

El cepillo principal DuoDivide es de los pocos que hemos visto salir de una prueba de enredo con un cero absoluto de pelo enrollado. Cualquiera que haya destripado un cepillo lleno de pelo a las tantas de la noche sabe apreciarlo. Curiosamente, en laboratorio la succión bruta rindió algo por debajo de lo esperado para la cifra anunciada. En el uso real, en cambio, nadie se queja de falta de fuerza.

Fregado con mopas giratorias: la sorpresa real

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Aquí es donde el Saros 20 se gana el sobreprecio, para quien valore el fregado por encima de todo. Las dos mopas giran a 200 revoluciones por minuto con una presión adaptativa de hasta 13 newtons, más fuerza cuanto más resistente sea la mancha. El único que le planta cara en esa liga de fregado a fondo es el Conga M10. Y aun así se queda algo corto de presión máxima.

Después vuelven a la base y se lavan con agua a 100 grados, se escurren y se secan con aire caliente, sin que tengas que tocarlas. El pad derecho se extiende un poco más para llegar a los rodapiés y las esquinas. Detalle pequeño, pero marca bastante la sensación de limpieza en los bordes.

El pad extensible tiene un límite claro. Contra la mugre incrustada en una esquina muy cerrada, o bajo un mueble con poco hueco, llega solo hasta donde llega. Para eso sigue haciendo falta una fregona de mano.

Alfombras: eleva, adapta y no se moja

En cuanto detecta alfombra, el robot eleva las mopas 20 milímetros para no mojarla y sube automáticamente la potencia de aspiración. Hasta ahí, nada que no hagan ya varios rivales de gama alta.

La diferencia está en que el chasis reconoce el grosor de la alfombra y ajusta la altura corporal para pelos de hasta 3 centímetros, combinando la elevación de las patas con la de las mopas. En alfombras de pelo medio, que a muchos robots les cuesta cruzar sin atascarse, este avanza sin dramas.

Como siempre con estos sistemas, los flecos largos y las alfombras muy finas y sueltas son el punto débil. Si tienes alguna así, márcala como zona restringida desde la app antes de que el robot decida por ti.

Navegación StarSight 2.0: qué esquiva bien y qué se le escapa

El sistema de navegación combina lidar 3D con visión por cámara y dice reconocer más de 300 tipos de objetos. En pruebas de obstáculos con cables, zapatillas, juguetes y excrementos de mascota simulados, evitó 17 de 24 sin tocarlos. Un resultado por encima de la media del segmento.

Pero no es infalible, y hay que ser honestos: es justo el tipo de dato que nunca sale en la ficha del fabricante. Varias opiniones coinciden en que ha confundido patas metálicas de mesas bajas con obstáculos que intentar escalar. Alguna reseña cuenta que tumbó un cuadro apoyado contra la pared. También hay quejas de que, sobre alfombras con estampados muy cargados, algún cable fino ha pasado desapercibido y ha terminado enrollado en el cepillo.

Nada de esto lo convierte en un peligro para la casa. Aun así, mejor recoger los cables sueltos antes de dejarlo trabajar sin supervisión, igual que harías con cualquier otro robot de este precio.

Estación RockDock y mantenimiento: meses sin tocarlo

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La base RockDock hace de todo. Vacía el depósito de polvo en una bolsa de 2,7 litros, lava las mopas con agua caliente, las seca con aire, dosifica detergente y recarga el depósito de agua limpia. El objetivo declarado es que pases semanas, si no meses, sin acercarte a la estación más que para reponer consumibles.

Funciona tal y como promete, con un matiz: la estación es grande y pesa lo suyo. Una vez la colocas, no apetece moverla cada dos por tres. El robot en sí trabaja bastante silencioso por la casa. Pero el ciclo de autolavado y secado en la base se oye con claridad durante un buen rato, sobre todo si el mueble donde está apoyada resuena.

Un detalle menor pero real: el depósito interno del robot es de solo 259 mililitros, bastante por debajo de la media del segmento. No se nota mientras el autovaciado funciona bien; si algún día falla, se llena antes que en otros modelos.

App, mapas multiplanta y asistentes de voz

La app permite trazar zonas prohibidas, programar horarios y guardar mapas de varias plantas. También lanzar limpiezas por voz con Alexa, Google Home o Siri, gracias a la compatibilidad Matter. Incorpora también una cámara para ver la casa en directo o hacer videollamada al robot. Suena a capricho hasta que un día la usas para comprobar si te has dejado el gas encendido.

La primera vez que quieres guardar el mapa de una segunda planta, toca cargar la base a mano hasta allí. No es automático. Hecho ese primer mapa, el robot recuerda cada piso sin volver a pedirlo. Los modos de limpieza se han multiplicado hasta rozar lo innecesario: Profundo, Profundo+, Después de comidas, Barrido intensivo… Más opciones de las que la mayoría de la gente va a usar nunca. Y el reconocimiento de voz no siempre entiende bien la orden que le das.

Sombras del Saros 20

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Lo primero, evidentemente, es el precio. Rondar los 1.450-1.500 euros deja fuera a la mayoría de compradores, por muy bien que suene el brazo elevador. Amazon lo ha rebajado en algunas campañas por debajo de los 1.000 euros. Pero a precio de tarifa hablamos de la gama más alta del catálogo de cualquier fabricante. Que un Dreame D10 se quede en una fracción de esa cifra pone el precio en perspectiva, aunque tampoco pretenda pelear en esta liga.

Después está la letra pequeña de la autonomía. Con una batería de 6.400 mAh cabría esperar más cobertura por carga de la que realmente ofrece, y en las pruebas de eficiencia queda por debajo de la media de su categoría. Tampoco se libra de quedarse atascado alguna vez. Y cuando ocurre no siempre avisa con claridad, así que puedes encontrártelo parado en mitad del pasillo sin saber cuánto tiempo lleva así.

El número de 300 objetos reconocidos impresiona nada más leerlo. En el uso real sigue habiendo despistes con cables finos y prendas sueltas por el suelo. No es un fallo grave, pero si vienes de un robot más sencillo, esperabas que la gama alta hubiera resuelto esto del todo.

Si tu casa tiene umbrales y escalones sueltos, este es tu robot

¿Tu casa tiene umbrales, escalones sueltos o muebles muy bajos que otros robots ni pisan? El Saros 20 resuelve un problema que ningún rival resuelve igual de bien ahora mismo, y eso justifica buena parte del precio. Para todo lo demás —succión, fregado, autovaciado— compite de tú a tú con el Dreame X50 Ultra y con el propio Saros 10R de la casa. Ese cuesta bastante menos y se queda muy cerca en el resultado final.

Así que la recomendación honesta es esta. Cómpralo si el dinero no es el problema y quieres literalmente lo mejor que hay ahora mismo, con sus fallos de juventud incluidos. Si el presupuesto aprieta, hay modelos un escalón por debajo —nunca mejor dicho— que te van a dejar la casa igual de limpia por bastante menos dinero.