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Roomba Mini – El robot que cabe bajo un sofá de diez centímetros

Ficha técnica

  • Dimensiones: 24,5 x 24,5 x 9,2 cm
  • Peso: 2 kg
  • Potencia de succión: 7.000 Pa
  • Navegación: LiDAR ClearView
  • Programable: Sí, desde la app
  • Fregado: Sí, con mopas desechables
  • Detección de alfombras: Sí, evita fregarlas
  • Autovaciado: Sí, hasta 90 días
  • Creación de mapas: Sí, en menos de 10 min
  • Mapas guardados: Hasta 3, con zonas prohibidas
  • Batería: 2.400 mAh, ion litio
  • Base de vaciado: 21,2 x 17,8 x 28,5 cm
  • Superficie recomendada: Hasta 60 m²

Hace pocas semanas os contábamos por aquí el Roomba Plus 575 Combo, el buque insignia con el que iRobot va a por las casas grandes y las que tienen mascotas: succión alta, base que se lava sola, un robot de tamaño generoso. El Roomba Mini nace con la idea justo contraria. Es, de largo, el robot aspirador y fregasuelos más compacto que ha sacado la marca hasta la fecha: 24,5 centímetros de diámetro y solo 9,2 de alto, pensado para colarse por donde el resto de robots ni se lo plantea.

Aquí no vamos a venderte una versión reducida del buque insignia con las mismas prestaciones en pequeño. No lo es, y cuanto antes lo digamos, mejor. Lo que sigue es lo que este robot hace de verdad bien -entrar donde otros no entran, mantener el suelo decente sin que tengas que pensar en ello- y también dónde se queda corto en cuanto le exiges algo más que el día a día. Empezamos por el fregado, que ya avisamos: es más gesto que otra cosa.

¿Qué encontrarás en esta review?

Tamaño ultracompacto: el robot que sí cabe bajo el sofá

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Lo primero que sorprende al sacarlo de la caja es lo diminuto que es. Lo probamos debajo de un sofá bajo de los que dejan diez centímetros justos de hueco, y ahí donde el Plus 575 ni se molesta en intentarlo, el Mini entra sin rozar. Con 24,5 cm de diámetro y 9,2 cm de altura, se queda un buen puñado de centímetros por debajo de la mayoría de robots domésticos, incluido el propio Plus 575 del que hablábamos antes. Y esos centímetros de menos se notan en el uso real: se cuela bajo sofás bajos, camas con poco hueco y muebles de salón donde otros robots directamente dan la vuelta y siguen de largo.

En pisos con pasillos estrechos se mueve mejor de lo esperado. La clave no está tanto en el tamaño como en cómo gira: sobre sí mismo, sin pedir el espacio que necesitan los robots más grandes. En una entrada estrecha o en el hueco entre dos muebles, eso se traduce en menos golpes y menos vueltas en falso.

Gira donde otros se atascan.

Navegación LiDAR ClearView: mapea la casa en menos de diez minutos

Para un robot tan pequeño, monta una navegación con más chicha de la esperada. El sistema LiDAR ClearView levanta el plano completo de la casa en menos de diez minutos, en la primera pasada, sin que tengas que ir guiándolo habitación por habitación como pedían los primeros robots con cámara. Diez minutos suena a cifra de folleto, lo reconocemos, pero coincide bastante con lo que cuenta la gente que lo usa a diario.

Detecta bien las alfombras.

Y aquí aparece un matiz que vamos a repetir varias veces en este artículo: el robot evita fregar sobre ellas. No es un despiste ni un fallo de sensor, es una decisión de diseño para no mojar la fibra, y se cumple sin excepciones: en las opiniones que hemos revisado no aparece ni un caso de la mopa pasando por encima de una alfombra.

Hay quien juega otra liga en sofisticación —cámara con inteligencia artificial además del láser, como monta el Conga M100—, pero para un piso pequeño esa diferencia apenas se nota en el resultado final.

Succión de 7.000 Pa: para el mantenimiento diario, no para la suciedad pesada

iRobot habla de hasta 70 veces más succión que la antigua serie Roomba 600, y sí, esa comparación suena a las que se inventan para vender. Pero los 7.000 Pa reales se notan, y no es moco de pavo, frente a los robots de entrada de gama. En suelo duro se lleva sin esfuerzo el polvo del día a día, la arena que arrastras de la calle, el pelo suelto.

El matiz llega en cuanto sube la exigencia. Este no es un robot pensado para tragarse una alfombra sucia de semanas ni para una casa grande con mucho tránsito: está construido para vivir en modo mantenimiento, pasando con frecuencia por una superficie de hasta unos 60 metros cuadrados. Si la suciedad del día a día en tu casa es más generosa que eso, se va a quedar corto y probablemente acabes repitiendo zona.

Y esto pesa en la decisión de compra, así que mejor decirlo cuanto antes: dentro de la propia gama de iRobot, el Roomba 205 DustCompactor Combo monta la misma succión de 7.000 Pa por menos de 300 euros. Si lo único que buscas es potencia, no hace falta pagar el extra del tamaño mini. Fuera de la familia iRobot, la cosa está más reñida de lo que parece: el M60 Absolute de Conga ronda cifras de succión y precio muy parecidos, así que elegir entre uno y otro va más de ecosistema que de rendimiento puro.

Fregado con mopas desechables: la parte que menos convence

Toca ser claros, porque es la queja que más se repite entre quien lo tiene y coincide con lo que hemos podido comprobar: el fregado del Roomba Mini no es un fregado como lo entendemos habitualmente. No hay depósito de agua activo ni bombeo. El sistema tira de mopas desechables ya humedecidas y perfumadas -las hay en cítrico, floral y fresco- que se limitan a pasar por el suelo y dejarlo con buen olor y algo de humedad.

Contra el polvo suelto y el mantenimiento diario, cumple. Contra una mancha seca o una pisada marcada, no hace gran cosa que no puedas hacer tú con una toallita: es como si un robot le pasara una bayeta húmeda al suelo, dejas la casa con buen olor, no reluciente.

Y hay un detalle que molesta más de lo que parece: mientras lleva la mopa puesta, el robot deja de aspirar.

En el modo combinado no limpia mejor: limpia por turnos, y eso recorta lo que acaba sacando del suelo en cada pasada. Si el fregado es la razón por la que te planteas este robot, mejor busca en otro sitio. Aquí es, como mucho, un extra simbólico que perfuma la casa, no una función de limpieza a fondo.

Base AutoEmpty: compacta, con bolsa para hasta tres meses

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La base de autovaciado sigue la misma filosofía que el robot: ocupa un 33 % menos que las bases estándar de iRobot, así que no te va a comer un rincón entero del salón como pasa con otros sistemas. Dentro lleva una bolsa AllergenLock pensada para aguantar hasta 90 días sin que la toques, algo bastante realista en una casa de una o dos personas.

El vaciado en sí es rápido y automático, sin que tengas que abrir nada ni acercarte al robot. La única pega, y varias reseñas la repiten, es que el ciclo de vaciado hace bastante ruido durante unos segundos. Si lo programas para que limpie de madrugada o mientras duermes, prepárate para el pitido.

App, control por voz y botón físico: fácil de manejar desde el primer día

La app Roomba Home es de las cosas que menos discusión generan: instalación sencilla, emparejamiento sin sustos y, en cuestión de minutos, el primer mapa listo y programado. Si prefieres no tocar el móvil, responde bien a Alexa, Google Assistant y Siri, y lleva también un botón físico en la carcasa para lanzar una limpieza sin depender de nada de eso, ni siquiera de tener wifi en casa.

Ese botón es más útil de lo que parece a primera vista. En un piso pequeño muchas veces solo quieres que arranque ya, sin abrir la aplicación ni esperar a que cargue el mapa.

Para qué casa está pensado (y para cuál no)

Todo en este robot -el tamaño, la succión, la batería de 2.400 mAh- apunta al mismo sitio: está diseñado para viviendas de hasta unos 60 metros cuadrados, no para casas de 150. Ahí se mueve con soltura y no necesita volver varias veces a la base para cerrar una pasada completa.

Sácalo de ese contexto y se nota enseguida frente a robots como el propio Roomba Plus 575 Combo: menos autonomía, menos potencia, una limpieza que se queda en lo justo. No es un robot pensado para una casa grande, con varias plantas o con mascotas que sueltan mucho pelo a diario; para eso, dentro de la misma marca, hay opciones mejor equipadas.

Frente a rivales fuera de la familia iRobot, como el MOVA E40 Ultra, la comparación tampoco sale del todo a favor del Mini si lo que buscas es un fregado de verdad: ronda un precio parecido y sí aplica agua de forma activa al fregar, algo que aquí no ocurre. ¿Y el Roomba Plus 405 Combo? Ni siquiera juega este partido: es un combo bastante más grande de la propia casa, pensado para superficies mayores y no para colarse bajo los muebles.

Lo que se queda corto

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Más allá del fregado, que ya hemos dejado claro que es más gesto que función, hay un par de cosas menores que restan puntos. El ruido del vaciado automático molesta si lo programas de noche, y alguna reseña reporta desconexiones de la app por wifi que obligan a volver a emparejar el robot: no es lo habitual, pero sí lo bastante repetido como para mencionarlo.

Tampoco es un robot que resuelva una limpieza a fondo en una sola pasada: en superficies algo más sucias de lo normal hay que insistir o repetir zona, algo que un robot con más potencia resuelve sin que tengas que estar pendiente.

Mírala si tu piso ronda los 60 metros cuadrados

Tiene sentido con una condición muy concreta: solo si vives en un piso de hasta unos 60 metros cuadrados y tienes muebles bajos, camas con poco hueco o pasillos estrechos donde un robot normal ni se plantea entrar. Ahí es donde el Roomba Mini gana su sitio, y donde el resto de robots de la marca -más grandes, más pesados- se quedan fuera del juego.

Si tu casa es grande, tiene varias plantas o convives con mascotas que sueltan mucho pelo, esto no es para ti: te vas a quedar corto de succión y de autonomía, y el fregado no te va a sacar de ningún apuro serio. Y si lo único que te importa es la potencia de succión y el tamaño del robot te da igual, tampoco tiene mucho sentido pagar el extra: el Roomba 205 DustCompactor Combo monta los mismos 7.000 Pa por bastante menos dinero.

Pero para el hueco muy concreto que cubre -el piso pequeño con muebles imposibles- no le conocemos rival de su talla.