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Roborock Qrevo Edge 2 – Un robot bajo con torre láser retráctil

Ficha técnica

  • Dimensiones: 35,2 x 35,2 x 7,98 cm
  • Peso: 4,5 kg (12,7 kg con base)
  • Succión: 25.000 Pa
  • Autonomía: hasta 240 min
  • Navegación: LiDAR retráctil + cámara RGB
  • Fregado: mopas giratorias, 8N
  • Elevación de mopas: automática
  • Antienredos: cepillo DuoDivide
  • Autovaciado: hasta 65 días
  • Autolavado: agua caliente a 80 °C
  • Secado: aire caliente a 55 °C
  • App: Roborock, compatible con Alexa y Google Home

Empecemos por la mancha que se resiste: si el café lleva más de una hora seco en el suelo de la cocina, el primer pase del Roborock Qrevo Edge 2 no la levanta entera a la primera. Hay que insistir, o pasarle un trapo antes de que él vuelva a repasar la zona. No es una tragedia, pero si venías buscando la promesa de fregar sin volver a tocar una fregona en la vida, mejor que lo sepas antes de seguir leyendo.

Dicho esto, y quitada la pega de en medio, lo que viene ahora es la parte larga: llevamos semanas viendo cómo se comporta en el día a día, contrastando lo que promete Roborock con lo que cuentan quienes ya lo tienen en casa, y hay bastante que rescatar. No es una ficha técnica disfrazada de artículo. Es lo bueno, lo regular y algún detalle que en la caja no viene explicado.

Va de gama alta, y se nota en el precio: supera los 700 euros, aunque baila con las ofertas de Amazon como cualquier robot de esta liga. Para ese dinero el listón está muy alto, y ahí es donde hay que juzgarlo.

¿Qué encontrarás en esta review?

Altura y diseño: la torreta que desaparece para colarse bajo el sofá

Roborock Qrevo Edge 2 review opiniones
Lo primero que se nota al sacarlo de la caja es lo plano que es. Con 7,98 centímetros de altura, el Qrevo Edge 2 pasa por debajo de muebles donde otros robots ni se lo plantean. Todo gracias a una torreta de LiDAR que se retrae cuando detecta poco hueco por encima: la primera vez que lo vimos meterse bajo un sofá bajo sin dudarlo, la sorpresa fue genuina, porque ahí llevaba años acumulándose pelusa que ninguna aspiradora de mano visitaba con gusto.

El chasis sigue siendo ancho —35,2 centímetros de lado a lado—, así que en pasillos estrechos con muebles a ambos lados puede quedarse corto de maniobra. Y el peso de la base, más de ocho kilos, obliga a pensar bien dónde la colocas: una vez puesta, mover la torre de agua y polvo no es cómodo.

Succión de 25.000 Pa: la cifra se sostiene en el uso real

Los números de succión inflados son la norma en este sector, pero aquí se nota desde el primer repaso: en modo estándar ya levanta migas, arena y pelusas sin necesidad de subir a Turbo. El robot Conga X80, rival habitual en este rango, necesita algo más de tiempo para recoger lo mismo; el precio de la Qrevo Edge 2, todo hay que decirlo, también refleja esa diferencia. En alfombras de pelo corto tira bien del pelo de mascota incrustado en la base; en las de pelo largo y esponjoso, el rendimiento baja y hay que insistir con un segundo pase, algo que también repiten varias reseñas independientes en inglés.

El modo Turbo existe para las ocasiones en que hace falta, y se escucha: por debajo de 60 dB en los modos normales, pero al máximo sí molesta si estás en la misma habitación viendo la tele. En el resto de la casa, apenas se percibe.

Fregado con mopas giratorias: nota alta en el día a día, floja con lo reseco

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Las dos mopas giran con una presión constante de 8 newtons contra el suelo, y en manchas frescas —zumo derramado, pisadas de barro recién entrado— el resultado es de fregona pasada a conciencia. Donde flaquea es en lo que lleva tiempo secándose: la mancha de café de la introducción es un ejemplo real, no un caso raro; varias opiniones de usuarios en Amazon mencionan lo mismo con restos de comida pegados o marcas de zapatos antiguas.

Las mopas se elevan solas en cuanto detectan alfombra, así que no hay riesgo de empapar una zona textil por despiste. Y cuando termina, vuelve a la base a lavarse con agua caliente a 80 grados y a secarse con aire a 55, sin que tengas que acordarte de nada. En unas tres horas ya no queda ni rastro de humedad ni de olor a mopa sucia, que es el problema clásico de estos sistemas cuando se descuidan.

No trae dispensador automático de detergente, así que tocará añadirlo a mano de vez en cuando si quieres usarlo. Es un detalle menor, pero en esta franja de precio otros modelos ya lo resuelven solos.

Antienredos DuoDivide: el cepillo que no se atasca de pelo

El cepillo central divide las cerdas en dos secciones con un peine central que separa el pelo mientras aspira, y está certificado por laboratorios externos para evitar enredos. En casas con mascotas es donde más se agradece: los cepillos tradicionales terminan hechos una maraña a la semana, y aquí el pelo se va directo al depósito en vez de enrollarse en el eje.

No es magia total —algún pelo largo humano sigue colándose en los extremos, cerca de los rodamientos—, pero comparado con robots de generaciones anteriores el ahorro en mantenimiento es real. Menos tijeras, menos ratos de rodillas frente al robot con cara de resignación.

Navegación con RetractSense: esquiva casi todo, menos los cables finos

La combinación de sensor dToF y cámara RGB permite reconocer hasta 62 tipos de objetos distintos y evitar más de 280 obstáculos catalogados: zapatillas, juguetes, cables gordos, excrementos de mascota. En nuestras pruebas casi nunca se quedó atascado. El mapeado inicial de la casa, además, tardó poco más de diez minutos.

El pero llega con los cables finos y los calcetines sueltos en según qué ángulo de luz: algunas pruebas independientes reportan que se traga un cargador delgado de vez en cuando, aunque no es la norma. Si tienes una zona con cableado suelto, lo más sensato es marcarla como restringida desde la app y ahorrarte sustos.

Base todo en uno: autovaciado, autolavado y secado sin mover un dedo

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La base hace el trabajo sucio de verdad: vacía el depósito de polvo automáticamente y aguanta hasta 65 días sin que tengas que tocarla, según el fabricante; en un hogar con mascotas, la cifra real se queda más cerca de un mes, algo que también coincide con lo que cuentan otros usuarios de la gama Qrevo.

Lava las mopas con agua caliente, las seca con aire y las deja listas para el siguiente turno sin que salga ni un olor raro de la estación —una faena que quien tenga un Roomba 115 Combo, por cierto, sigue haciendo a mano—. Es la parte que más cambia el día a día: te olvidas del cubo, del estropajo y de la mopa colgada goteando en el patio.

App y modos: SmartPlan decide, tú corriges si hace falta

  • SmartPlan 3.0: reconoce el tipo de cada habitación (cocina, salón, dormitorio) y ajusta potencia y agua sin que tengas que configurar nada.
  • Limpieza por zonas: eliges habitación, zona concreta o toda la casa desde el mapa.
  • Programación: horarios fijos o por rutina, con distinto modo según el día.
  • Control por voz: compatible con Alexa y Google Home para arrancarlo sin tocar el móvil.

El mapa multiplanta funciona bien si vives en una casa de dos alturas o lo llevas a otro piso de vez en cuando: guarda cada mapa por separado y no hay que rehacer nada. Lo único que pide un poco de paciencia es la primera configuración de zonas prohibidas, porque el dedo en la pantalla no siempre acierta a la primera con los límites exactos.

Ahora, la parte incómoda

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Ya lo hemos dicho al principio, pero merece repetirse aquí con más detalle: las manchas secas o pegajosas se le resisten, y en esos casos el robot no sustituye una fregona con un poco de fuerza de muñeca detrás. Tampoco viene con dispensador de detergente automático, así que hay que estar pendiente de rellenarlo a mano.

El precio, aunque ha bajado bastante desde el lanzamiento, sigue siendo de los que hacen pensárselo dos veces. Y la base ocupa un hueco considerable: si tu recibidor o tu cocina son pequeños, antes de comprarlo mide el rincón donde piensas ponerla.

¿Convence de verdad? Sí, salvo que el fregado de manchas resecas sea tu prioridad número uno

Si buscas un robot que aspire fuerte de verdad, se cuele bajo los muebles bajos que hasta ahora dejabas por imposibles y te libere del mantenimiento diario de vaciar y lavar, el Roborock Qrevo Edge 2 cumple sin excusas. En su misma gama, el Saros va un peldaño por encima en precio y añade algún extra en la base —dispensador de detergente automático, entre otros—, así que si el fregado de manchas resecas es tu prioridad número uno, tanto ese Saros como el Dreame X50, que ya pasó por aquí y resuelve algo mejor ese punto concreto a cambio de costar bastante más, merecen una mirada antes de decidir.

Para el resto, para el que quiere despreocuparse del polvo y el pelo de mascota y no le tiembla el pulso con el ticket, es de los robots más completos que hemos visto pasar por casa en esta franja de precio. Eso sí: la fregona de toda la vida no la guardes muy lejos.